"Pero Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó,
estando muertos a causa
de nuestros delitos, nos vivificó juntamente con
Cristo-por gracia habeís sido salvados-y con él nos
resucitó y nos hizo
sentar en los cielos en Cristo Jesús, a fin de mostrar en los siglos
venideros la sobreabundante riqueza de su gracia, por su bondad para con
nostros en Cristo Jesús. Pues habéis
sido salvados por la gracia mediante la
fe; y esto no viene de vosotros , sino que es un don de Dios;
tampoco viene
de las obras, para que nadie se gloríe." Efesios 2: 4-10
Jesús, yo te amo y no tengo dudas
de este sentimiento apasionado
que hay en mí, por tí.
Jesús, yo te adoro aunque sigue siendo
un gran misterio para mí,
mis faltas y mi infidelidad.
Sólo confío en tu misericordia,
sólo confío en tu gran bondad,
sólo confío en tu ternura,
sólo confío en la locura de tu cruz
que me abraza, me perdona,
y me devuelve la vida.
Tu amor me quema, me seduce,
y hasta el alma me cautiva.
¡Ay! ¡Cuánto amor!
¡Oh, Señor, cuánto amor!
Jesús, yo sólo quiero corresponder
a la locura de tu amor
con mi vida y con todo lo que soy.
Jesús, yo solo ansío aprender
a morir a todo aquello que me impida
llegar y abrazarme a tí.
Sólo confío en tu misericordia…
(Puente)
Me duele no corresponderte
en igual medida.
Capacítame para amar como tú.
Quiero imitarte
como muestra de mi amor.