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"SACERDOTE PARA SIEMPRE"
por Sara Torres
El
Padre Francisco Santana partió a su morada celestial en una fecha muy
significativa para él. Falleció el 28 de enero del 2004, día de su
aniversario bautismal y aniversario del natalicio del gran poeta cubano
José Martí. El Padre Santana soportó el dolor físico de su enfermedad con
la paz de un verdadero discípulo de Jesucristo. Además, como un verdadero
hijo de la patria que le vió nacer, ofreció todo su sufrimiento por la
libertad de Cuba.
Me decidí a escribir estos párrafos como un homenaje a la vida de este
sacerdote excepcional y como un gesto de profundo agradecimiento a su
entrega. Le conocí hace cuatro años atrás en noviembre de
1999. Me lo presentó Dorothy Pérez durante una crisis depresiva que yo
estaba sufriendo. Viví una etapa quasi suicida, pues había perdido
totalmente la estima y aceptación propia. Creo que, en parte, también
había perdido la fe, y solamente me sostenía el compromiso social de "vivir".
Recuerdo haberme confesado con él con desdén. La sorpresa mía fue
encontrarme con su compasión, su mirada, su escuchar paciente, su interés
auténtico, su sonrisa benévola, y su ternura al bendecirme, dándome la
absolución de aquellas faltas que yo consideraba imperdonables y por las
cuales yo merecía la muerte. Muchas veces experimenté en su confesionario
la presencia viva de Cristo Jesús, cumpliéndose así en su persona sus
propias palabras: "Para mí, ser Sacerdote es ser como Cristo:
Transparencia del Amor del Padre" (Entrevista por Dagoberto Valdéz
Hernández).
Hoy puedo decir que en su deseo de servir a Cristo, el Padre Santana
colaboró con la salvación de mi alma y por extrapolación, por la salvación
de las almas de aquellas personas que escuchan el mensaje de amor de un
Dios tierno y rico en misericordia a través de mi canto.
Gracias a la generosidad de Dorothy, pude encontrarme con el Padre por
última vez el domingo 25 de enero. Tuve la oportunidad de hacerle saber
que conmigo había cumplido su misión sacerdotal de "activar el sacerdocio
de los fieles". Le di las gracias por las confesiones que me permitieron
conocer la misericordia, la compasión, y la ternura de Dios a través de él.
Quise que supiera que su ministerio sacerdotal había cumplido con todo lo
que éste le había exigido y que había dado frutos en mi persona. Yo quería
confirmarle en la fe por si acaso tuviera dudas estando en el umbral de la
muerte. Él pronunció con gran dificultad sus últimas palabras para mí: "Dios
te ha dado un don muy bello. Tienes que seguir adelante, tienes que seguir
cantando para él". Tuve que ser muy fuerte para no llorar delante de él.
Esa noche pude expresarle mi cariño y mi agradecimiento. Me despedí con un
beso reverente en su mano y otro en la frente, y él, como toda respuesta
de aquel que ama, con ternura me dió su última bendición, la cual ha
quedado para siempre tatuada en mi memoria, en mi corazón, y en mi alma.
Yo recibí la noticia de su fallecimiento de Dorothy, esta alma buena
quien le profiriera cuidados al Padre Santana desde el descubrimiento de
su enfermedad hasta el final. Mis sentimientos fueron paradójicos. Sentía
la tristeza de la partida del sacerdote excepcional que me había mostrado
el camino de regreso a Cristo, y sentía la alegría de quien sabe que su
ser querido ya no sufre más y está en mejor lugar.
En el cementerio,
Monseñor Agustín Román agradeció la presencia de todos y como un
hermano mayor, llamó a la familia de sacerdotes y diáconos que se
acercaran al féretro para darle al Padre Santana la última bendición. Ahí
estábamos todos unidos por nuestro Señor Jesús, nuestra Madre Santísima
María y nuestra Madre Iglesia, en oración y rindiendo un último tributo a
uno de sus mejores hijos.
Esta experiencia me hace agradecerle a Dios infinitamente por cada
Sacerdote que ha tocado e inspirado mi vida. ¡Hay buenos sacerdotes! Hay
que cuidarlos y darles nuestro cariño. Hay que acojerlos como nuestra
familia para que nunca se sientan solos. Ruego por el descanso eterno del
alma del Padre Santana y por la paz de Cristo para su madre, su hermana,
Dorothy, y sus demás familiares y amigos que hoy le extrañamos. Padre
Francisco Santana, descanse en paz.
En la madrugada del 28 de enero del
2004, la Arquidiócesis de Miami perdió a uno de sus sacerdotes más
queridos: Padre
Francisco Santana. (El enlace previo abre un artículo escrito sobre el
Padre Santana en "La Voz Católica".) |
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"Quise que supiera que su ministerio sacerdotal había cumplido con todo
lo que éste le había exigido y que había dado frutos en mi persona. Yo
quería confirmarle en la fe por si acaso tuviera dudas estando en el
umbral de la muerte.."
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Nos vemos en la Eucaristía
(Single)
 
¡Adquiéralo ya!

1. AMOR INCOMPRENSIBLE
2. ¿DóNDE ESTáS?
 3. ALABA ALMA MÍA
4. SOLO CONFÍO
5. NUEVA VIDA
6. OTRA VEZ
 7. EL VIVE HOY
8. YO TE ALABO
9. 63
10. ¿HASTA CUANDO?
11. WHERE ARE YOU?
12. OTRA VEZ (Inst.)

1. MARÍA
 2. TE NECESITO
3. FRIENDS FOREVER
4. TENTACIÓN
 5. 139
6. ¿CÓMO OLVIDAR?
7. AHORA QUE ERES JOVEN
8. ¿QUÉ QUIERES QUE HAGA?
9. ESTABA PENSANDO EN TÍ
 10. 139TH
11. PERDÓNAME
12. DÍA ESPECIAL
13. YO TE ALABO
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